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Dos años y dos días en Twitter

Cuando llevo dos años y dos días en Twitter, sólo puedo alegrarme de haberme dado de alta. Ahora lo uso bastante poco, prácticamente sólo para anunciar los posts que escribo en el blog y responder a algún que otro twitt que me encuentro cuando abro twhirl para escribir los míos.

También me gusta monitorizar lo que escriben determinadas personas, no os voy a engañar, pero lo hago cuando tengo algo de tiempo y me acuerdo de ellas. Ambas circunstancias no se conjugan muy a menudo.

Gracias a Twitter he tenido el honor de conocer a muchísima gente interesante, echar muchas risas en cinco twittmad, establecer lazos con muchas personas que a buen seguro germinarán de una u otra forma en el futuro.

Desde un punto de vista técnico, echo bastante de menos la posibilidad de recibir las actualizaciones y trackings por mensajería instantánea. Espero que en el futuro lo vuelvan a implementar, porque le daba un toque de dinamismo tremendo al servicio. En mi opinión, desde que lo retiraron no ha vuelto a ser lo mismo.

En cifras, mis dos años y dos días en Twitter:

Actualizaciones: 5410, en 782 días, que hacen un total de 6,91 twitts diarios.

Siguiendo a: 527 personas (este número se reducirá considerablemente próximamente, pues a día de hoy no tiene sentido con el uso que hago de la herramienta).

Siguiéndome: 686 personas (reales, ni la mitad de la mitad, seguro).

Mi primer twitt.

abril 11, 2009   4 comentarios

The Twitter Inbedder

O, como sería si lo tradujéramos al castellano literalmente: el encamador de Twitter. El otro día lo vi en un twitt de Kathy Sierra y entré, pero sin tener ni la menor idea de qué demonios iba el experimento.

Es una chorrada tremenda, lo advierto de antemano. Pero a mi me ha hecho muchísima gracia, todo hay que decirlo.

Entras, metes tu nombre de usuario en Twitter y ellos ya tiran de los twitts de la gente a la que sigues (para obtenerlos no es necesario dar ninguna clave), y te los presentan de forma parecida a como lo hace la misma web de Twitter, exceptuando que agregan al final de cada twitt la coletilla “in bed“.

Esta idea, simple y absurda en primera instancia, da pie a que se vean cosas como las que yo vi en el único timeline que me animé a mirar. Estoy seguro de que si refresco ahora mismo me llevo un buen rato riéndome otra vez. Resulta que la puñetera idea es genial. A mi, al menos, me lo parece.

The Twitter Inbedder - I

The Twitter Inbedder - II

The Twitter Inbedder - III

The Twitter Inbedder - IV

The Twitter Inbedder - V

The Twitter Inbedder - VI

The Twitter Inbedder - VII

diciembre 10, 2008   1 comentario

De la relación entre Twitter y Facebook, o del por qué no estoy en Facebook más de media hora diaria, aunque muchos piensen que estoy enganchado

Creo que el título lo dice ya todo (o casi). Me veo en la obligación de escribir este post en respuesta a las múltiples acusaciones de ser un enganchado al Facebook recibidas desde las personas de mi mundo que podríamos definir como 1.0 (o sea, para la gente que no se pasa tantas horas al día delante de un ordenador).

Aquí y ahora quiero aclarar que le dedico muy poco tiempo diario a Facebook. Es más, entro  en lapsos temporales de cinco minutos como máximo, un par de veces al día. Ni siquiera subo mis fotos a Facebook, sino que lo hago a mi cuenta en Flickr. A Facebook subo de vez en cuando alguna que otra foto, pero pocas, y desde el iPhone.

¿Cómo es posible que actualice mi estado tantas veces?, muy sencillo: gracias a Twitter. Os dejo un vídeo para que sepáis lo que es Twitter.

<a href="http://youtube.com/watch?v=_8y79gnc35E"">http://youtube.com/watch?v=_8y79gnc35E"</a>

“Ok, me da igual Facebook o Twitter, el caso es que estás todo el día enchufado”.

Sí, más o menos. Soy ingeniero informático, trabajo con ordenadores, y en mi tiempo libre gran parte de las actividades con las que más disfruto implican el uso de ordenadores. Conozco a muchísima gente con las mismas características, y se da el caso de que disfruto comunicándome con ellos. Twitter es otra de las nuevas formas de comunicación que de momento es un poco extraña para la gente 1.0. Pero el consumo temporal que Twitter requiere va de diez minutos a diez horas diarias, en función del usuario y su forma de interacción con la herramienta.

En mi caso, lo uso bastante poco de lunes a viernes, sólo me conecto, escribo lo que estoy haciendo en ese momento (desde escuchar una canción a lo que estoy cocinando, pasando por dar los buenos días y las buenas noches), me desconecto y sigo con lo que estaba haciendo. Prácticamente no interacciono con otros twitteros, si no me han escrito. Esto es así porque mi trabajo me consume de lunes a viernes. El blog, de hecho, lo actualizo cada tarde-noche en casa para el día siguiente, o los fines de semana si tengo ganas de escribir. Este post, sin ir más lejos, lo estoy escribiendo durante el descanso del partido Sevilla – Valencia (sábado noche, de 22 a 0).

Lo que ocurre es que las nuevas herramientas que están surgiendo en la web, cuya finalidad última es la de comunicar a las personas de forma más eficiente se comunican (en la mayoría de los casos) entre si. Así, cada vez que entro en Twitter y escribo lo que estoy haciendo en ese momento, mi cuenta en Facebook se actualiza instantáneamente.

Imagino que el que quiera seguir pensando que me acuesto con Facebook (como me han llegado a decir) lo seguirá pensando. Pero aquí tiene una explicación muy sencilla.

Os animo además a probar Twitter, es una herramienta muy poderosa y con múltiples posibilidades, despierta odios y amores eternos, y ha conseguido crear una comunidad fiel como pocas, a pesar de los múltiples fallos en el servicio.

noviembre 24, 2008   9 comentarios

Twittmad 12+1

Creo que nunca he hablado en mi blog acerca del Twittmad: la reunión mensual de usuarios de Twitter en Madrid. Sí que he hablado de Twitter, más de una vez.

No se sabe si fue la primera reunión de twitteros en España o no, pero sí se sabe cuándo fue su primera edición. Eso es lo de menos, al menos tal y como lo ha defendido siempre una de sus creadoras, Marilín.

Lo importante es desvirtualizar los ávatar, ponerles cara real, voz, sonrisa, y en los mejores casos empezar a ver el fondo de armario de las personas detrás de ellos.

Al principio cuesta integrarse, sí. Aunque me consta que hay mucha gente intentando que esto no sea así. Pero a unos les cuesta más que a otros. Todo el mundo no se desenvuelve igual de bien en el Mundo Real (TM). Hay quienes van a un Twittmad y directamente conocen a más gente que yo en los tres a los que he ido. Y hay quienes salen del primero con la sensación de que siempre habrá quien prefiera quedarse en la comodidad de lo que alguien acertó a definir en su día como corrillo de lamedores de oreja circulares, sin hacer el menor esfuerzo por conocer a gente nueva.

Pero eso es lo bonito de los Twittmad, la diversidad: de personas, de ambientes, y de mentalidades. El darse cuenta de que los twitteros no somos quienes parecemos ser desde fuera. Comprobar aliviados que el estereotipo de friki o nerd que se asocia a la gente con alto contenido porcentual de tiempo vital frente a un monitor no va con nosotros, a pesar de que sí, probablemente muchos de nosotros chequeamos el correo antes de desayunar, o incluso antes de la meadita mañanera (con perdón de la expresión).

En el momento de publicarse estas líneas estaré regresando en mi moto muerto de frío desde el Irish Rover, donde fielmente se vienen celebrando estas curiosas convocatorias desde su tercera edición, creo. Cuando los esforzados twitteros que siempre asisten a Twittmad pertrechados con sus magníficas cámaras nos deleiten con algunas instantáneas del acontecimiento, enlazaré alguna de ellas. Si sois usuarios de Twitter, residís en Madrid, y no habéis venido nunca, animáos. Merece la pena. Intentaremos hacer que la merezca, al menos, ¿no?.

noviembre 5, 2008   5 comentarios

¿Dónde están mis comentaristas?

Desde el primer día de junio de 2008 estoy escribiendo una entrada diaria en este blog. Las visitas se mantienen en unos números más o menos estables, observando un lento crecimiento. Sin embargo, tengo menos comentarios que nunca. Nunca había enlazado dos posts sin comentarios, y de los últimos cinco sólo uno tiene un comentario.

Quizás la cadencia de publicación ha aumentado por encima del umbral que mis lectores comentaristas podían soportar, habiéndose producido un efecto rebote ante la inevitable disminución de calidad en los contenidos (el vergonzante post de ayer es una prueba palpable).

Chateando con Javi Duro sobre el tema me comentaba que “la conversación” se ha ido a twitter, plurk, facebook, tuenti, etc… es evidente que tiene parte de razón, pero no creo que ninguna de estas herramientas haya invadido realmente el espacio de los blogs. Sí es cierto que han reducido el tiempo que sus usuarios dedican a la lectura detallada de las entradas en los blogs que visitan, así como su flow y productividad semanal.

Poco a poco estoy logrando disciplinarme para que mi cuenta en twitter sea sólo eso, un pequeño altavoz de agudos en mi vida on-line, mediante el que hago oir mis actividades, horarios, etc… a aquellos que puedan interesar interesados en las mismas. Cuando tengo algo de tiempo, me gusta abrir twhirl e interactuar con la gente y participar de la conversación. Pero sólo cuando tengo algo de tiempo, lo cual desafortunadamente se da en muy pocas ocasiones últimamente.

Para mi, la conversación en los blogs está más latente que nunca. Al menos saco dos momentos al día para abrir mi lector de feeds, y durante ese rato mi navegador se va llenando de pestañas abiertas mientras reduzco el contador de entradas pendientes de lectura. Cuando llega a cero, empiezo a cerrar pestañas. Algunas más rápidas que otras, en función de la capacidad de generar atención que hayan tenido en mi en ese momento. Últimamente lo que leo con más cariño, por expresarlo de alguna manera, son artículos técnicos en las áreas de mi interés. También todo aquello que tenga que decir la gente que conozco en persona, o la que conozco virtualmente pero que me ha generado un vivo interés en conocer personalmente. Ahí sí participo, ahí genero conversación y ahí me gusta pensar que seguimos teniendo hueco los que pensamos que en 140 caracteres no se pueden expresar ciertas ideas con la suficiente fuerza.

Yo seguiré escribiendo en mi blog, ya que nunca lo he hecho de cara a la galería, ni en busca de cierta popularidad. Lo tengo como un testimonio on-line de algunas de mis actividades reales, pues si hay algo que me duele en esta vida es olvidar ciertos momentos, detalles… en este blog voy registrándolos de forma más o menos evidente para el resto de lectores. Y seguiré haciéndolo, además de intentar aportar a quien tenga a bien tenerme como una pestañita en su navegador algo útil. De eso se trata…

julio 21, 2008   15 comentarios