Viernes, peliculita en casa: Rope
Written by Banyú on 23 Enero, 2009 – 1:05 -Lo reconozco, la culpa de que este post vaya a ser ridículamente corto la tiene la timba de mus que acabamos de perder Desmond y yo a manos de Alberto y Landraca, durante la cual hemos disfrutado de unas pizzas y cervecitas, gracias a la hospitalidad del último de ellos.
Y yendo a lo importante, la culpa de que nadie vaya a echar de menos las valoraciones que yo pudiera hacer de esta película del año en que mi padre nació la tienen el maestro Hitchcock y ese gran invento llamado Youtube. Hasta más ver.
Tags: Hitchcock, Rope
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Viernes, peliculita en casa: el hombre que sabía demasiado
Written by Banyú on 11 Julio, 2008 – 4:00 -Si mi memoria no flaquea, esta película es una de las recomendaciones que Óscar me hizo en la época en que convivimos en Bucarest. Eso siempre es una garantía de calidad.
Lo cierto es que si no la has visto, te recomiendo encarecidamente que la alquiles, compres, descargues… lo que sea, pero hazte con ella y visualízala, absórbela por todos y cada uno de los poros de tu cerebro y papilas gustativas emocionales.
El hecho de que la trama sea, a ratos, totalmente surrealista e increíble no quita los momentos de hiperrealismo que hacen de ella una cinta única.
Momentos como por ejemplo, en el que el doctor McKenna, personaje interpretado por James Stewart, llega a una empresa de taxidermia en busca de alguna pista que le lleve a su hijo. Escena totalmente surrealista, pero muy muy creíble, su magnífica interpretación te transmite todo el agobio que siente, como padre, al intentar coger el que percibe como último barco camino de su hijo.
Otro momento impagable de la película, emocionantísimo, es en el que el doctor McKenna tiene que explicarle a Jo, su esposa, que Hank, el hijo de ambos, ha sido secuestrado por el que hasta pocos minutos antes ambos pensaban que era un matrimonio amigo, los Drayton.
En esa escena realmente llegas a identificarte fácilmente con los sentimientos del matrimonio, y puedes llegar a sentir la angustia. Están magníficos ambos actores. He tenido la ocasión (y suerte) de ver la película en versión original, es por este tipo de escenas por las que un doblaje nunca, nunca, puede igualar el sonido original de una película.
Una de las cosas que más me han llamado la atención es el poco éxito en forma de galardones que tuvo la película. Sólo ganó un Óscar, y fue el de mejor canción, “Qué será, será“. Magnífica Doris Day:
Una de las mejores secuencias que he visto en mi vida…
Tags: Doris Day, el hombre que sabía demasiado, Hitchcock, James Stewart, the man who knew too much
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Viernes, peliculita en casa: Rebecca
Written by Banyú on 27 Junio, 2008 – 0:01 -Antes de empezar con la película en si, me gustaría dejar constancia de que fue Aida (grazie mille) quien me dio la idea de retomar a Hitchcock. Hacía muchos años que no veía una película suya, exceptuando la magnífica Vértigo durante mi estancia en Bucarest (gracias, Óscar).
Si no la has visto, te aconsejaría que me dejaras un comentario dándome las gracias por anticipado, la pusieras a descargar y te fueras de aquí raudo y veloz, sin leer ni una palabra más. ¿Qué haces?, ¿sigues aquí?, ¡largo! (pero vuelve mañana
).
Si la has visto, podemos compartir reflexiones…
La película pivota claramente sobre Manderlay (no confundir con la película de Lars Von Trier, no tiene nada que ver… ¿o sí?), el enorme castillo propiedad de Maxim de Winter. Hay dos películas, antes de que la acción se traslade a Manderlay, y después de.
Es el Sr. de Winter lo que hoy se conocería como un viudo de oro. Joven, aparente, acaudalado y culto. Una joyita, vamos. Durante unas vacaciones en Montecarlo, conoce a la asistenta o dama de compañía de una ricachona americana. Se enamoran (“Bless you for that”), ella abandona a la ricachona (cosa que no puede apenar en ningún caso al espectador) y se casan mediante lo que podríamos denominar boda exprés. Tras ésta, el matrimonio se va a vivir a Manderlay…
Desde el mismo momento de la llegada, cambian los planos, la atmósfera, la música… pasamos de un ambiente festivo, juvenil, a otro gótico, sombrío. Allí, la nueva Sra. de Winter no se adapta en ningún momento a la vida del castillo. No se hace con las riendas del mismo, ni con las del matrimonio. Se encuentra perdida, sóla, triste y temerosa. La sombra de Rebecca de Winter, la primera Sra. de Winter, es demasiado alargada para ella. Se le hace insoportable. En esta fase de la película Joan Fontaine está francamente bien.
Cada aparición de la Sra. Danvers, la ama de llaves, viene siempre acompañada de un cambio en la música, en el ambiente de la escena, aportándole sobriedad, cuando no creando momentos verdaderamente sombríos.
El conflicto entre la Sra. Danvers y la Sra. de Winter no tarda en llegar, y lo hace con motivo de un baile de disfraces que la segunda se empeña en celebrar, como refuerzo a su irreal liderazgo de la casa.
Esto es sólo el preludio al primer giro, genial, de la historia: Rebecca de Winter no murió. Maxim la mató. No sólo no la amaba, sino que la odiaba, por haberse hecho imprescindible para todos excepto para él, a quien engañaba y ridiculizaba constantemente.
La conversación entre Maxim y Jennifer es genial, se sinceran, alcanzando un grado de confianza y complicidad enorme, y recuperando de golpe la lucidez que parecían haber perdido.
Cuando, en la pausa del juicio, el Sr. Favell intenta hacer chantaje a Maxim, se produce la excusa perfecta para la última sorpresa de la película: Rebecca no estaba embarazada, sino que tenía cáncer. Para mi este giro, siento espectacular, no llega de la misma forma que el primero, en el que el encantado espectador descubre asombrado que los sentimientos de Maxim de Winter hacia la intachable Rebecca no eran de amor sino de aborrecimiento.
Tengo que hacer una mención especial de los papeles de Laurence Olivier como Maxim y Judith Anderson como la Sra. Danvers. Ambos lo bordan. George Sanders también hace un papel muy aseado como el Sr. Favell.
Donde más se nota la maestría de Hitchcock es en la facilidad para pasar de un ambiente a otro, para darle toques a las escenas realmente sombríos como si de un juego de niños se tratara.
Tags: Fontaine, Hitchcock, Olivier, Rebecca
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