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Category — Rumania

Mis tres mejores fotos en Flickr

Retoco un poco el meme que lanzó al aire Neokrisys hace ya más de un mes, y que he tenido en mi Delicious pendiente de postear todo este tiempo.

Aquí van mis tres mejores fotos en Flickr, por diversos motivos…

1.- Puerta y yo en el hotel Marriott de Bucarest: tomada en febrero de 2007, por mi excompañero de piso bucarestino Óscar, creo que no es necesario que me entretenga mucho en explicar por qué es tan importante para mi.

Con Antonio Puerta

2.- Notre Damme de la Garde, Marsella. Marzo de 2007.

3.- Parque de los Príncipes. Sevilla. Julio de 2008.

November 17, 2008   3 comentarios

Hola, soy rumano

Pues no, no lo soy pero podría serlo y no pasaría nada, ¿verdad?. Bueno, siendo honestos, en realidad sí que pasaría. Y pasaría que parte de la sociedad española me miraría con mala cara por la prensa que se hace de mis compatriotas que han venido a delinquir. Una parte mínima. Infinitésima.

Pero, curiosamente, es la que retiene la atención de la prensa. El obrero, el frutero, el fontanero, el butanero, el cartero, el labrador, el pintor rumano que realiza su trabajo de forma honrada y mantiene una familia a miles de kilómetros con todo el esfuerzo del mundo (seguro que eso les suena a algunos de vuestros abuelos o padres)… ese no es interesante para la prensa. No es noticia.

Para subsanar en parte ese desequilibrio, el Gobierno Rumano ha puesto en marcha una campaña bajo el eslogan “Hola, soy rumano, centrada en unos cortos pero directos spots publicitarios que podremos ver en nuestras pantallas.

Me parece una idea magnífica, os dejo con uno de los spots…

<a href="http://youtube.com/watch?v=xwDrA2H3KRY&#8221;">http://youtube.com/watch?v=xwDrA2H3KRY&#8221;</a>

…y con otro magnífico vídeo (lo enlazo por si no se ve a continuación, merece la pena) que no tiene nada que ver con esta campaña, pero que no puedo dejar de ver sin que se me erice la piel…

<a href="http://youtube.com/watch?v=NR6WpG6xYZs&amp;feature">http://youtube.com/watch?v=NR6WpG6xYZs&amp;feature</a>

Algo tendrá que ver que haya estado en todos los lugares que aparecen en el vídeo, exceptuando la Transfagaras; volveré

[ vía Madrid – Bucarest ]

September 24, 2008   10 comentarios

Vlad Tepes

May 1, 2008   6 comentarios

Visita relámpago a Cluj-Napoca

Corría el fin de semana del 15 al 17 de septiembre de 2006. Mi estancia en Rumanía llegaba a su fin. Tantos planes, tantas aventuras vividas… y tantas otras por vivir, que quedarían en el tintero, ese lugar del que ya nunca saldrían. O sí…

Decidido a conocer el noroeste rumano, me encomendé al poco dinero que me quedaba (y a algún que otro préstamo, que todo hay que decirlo) a mi ánimo de aventuras y al poco tiempo libre por delante, y decidí dedicar el fin de semana a conocer Cluj-Napoca, ciudad representativa de aquella zona del país, junto con Timisoara.

Lo que en principio iba a ser un plan de viernes a domingo se convirtió en una visita relámpago de casi 24 horas, desde las 23:00 del sábado a las 22:00 del domingo, aproximadamente. El tiempo que ha pasado desde entonces, casi 6 meses (6 meses!!) ya, ha hecho mella en mi memoria, y algunos detalles han desaparecido por completo. El motivo del cambio de planes fue la visita de los becarios de Ankara, Desmond y Belén, y algún que otro amigo suyo. Preferí compartir con ellos la noche del viernes y negarme un día más en Cluj. No fue una mala elección.

Tras un viaje en tren de unas 7 horas, durante la noche del sábado al domingo (16-17 de septiembre de 2006), arribé a mi destino sobre las 6:00. Un poco de historia, extraída de Wikipedia:

La ciudad está localizada en el sitio de un establecimiento antiguo daco, Napoca, de que los romanos hicieron una colonia. Colonizado por magiares y széklers, con la llegada de los sajones en 1178 recibió su nombre alemán de Klausenburg, de la vieja palabra Klause, significando el paso de la montaña. Sin embargo, entre 1545 y 1570 una gran cantidad de los sajones, que eran de confesión luterana, salió de la ciudad debido a la introducción de la doctrina unitaria. El primer periódico húngaro apareció en Cluj-Napoca en 1791, mientras que en 1792 fue establecida la primera compañía de teatro húngara. En 1798 la ciudad en gran parte fue destruida por el fuego. A partir de 1830 hasta 1848, como capital de Transilvania y sede de las dietas de Transilvania, la ciudad se convirtió en el centro del movimiento nacional húngaro del principado; en diciembre de 1848, durante la rebelión húngara contra los austríacos, fue tomada y protegida por los húngaros bajo el mando del general polaco Bem. Desde la formación del estado de Rumania en 1918 y a causa de los esfuerzos nacionalistas del gobierno de Bucarest contra la mayoría de lengua y cultura húngaras, Cluj se ha convertido en una ciudad de mayoría rumana y centro cultural, educativo y económico del país transilvano.

Como vemos, se trata de una ciudad con una amplia tradición húngara. Ha pertenecido gran parte de su historia moderna a Hungría, y sólo los eventuales tratados derivados de las sucesivas guerras del siglo XX en la zona han derivado en su pertenencia a Rumanía.

Un sitio interesante para visitar sobre Cluj-Napoca.

Lo cierto es que mi desazón fue grande al salir de la estación de tren, después de no haber podido pegar ojo en toda la noche, y comprobar que distaba una media hora andando del centro de la ciudad. Poco duraron la duda y la pereza, y haciendo de tripas corazón, me encaminé hacia el mismo, con la inestimable ayuda de mi ya gastada a esas alturas Lonely Planet de Rumanía y protegiéndome del frío lo mejor posible tras mi abrigo del Penny´s dublinense.

Tras el “extravío forzoso” de mi cámara de fotos digital Pentax, allá por enero de 2006 en Budapest, la mayoría de las fotos que habéis podido ver en este blog han sido tomadas con cámaras de amigos o con la de mi móvil, un Samsung ZV10. Las de este viaje, en concreto, deben su existencia a éste último.

Conforme la aurora, “la de los dedos de rosa” en palabras de Homero, iba dejando paso al astro rey, llegaban mis plantas a la piata Unirii, o plaza de la Unión. Casi toda ciudad rumana que se precie tiene una plaza que recibe tal nombre. Y es que, ya se sabe, la primera condición indispensable para la cohesión de un país es que desde sus instituciones se fomente la misma. Ya se encargarán los ciudadanos de abrazarla o renegar de ella. En eso Rumanía está muy por delante del país de la piel de toro.

En la piata Unirii, lo primero que llama la atención es una magnífica iglesia católica, la más grande de Rumanía, que data del siglo XIV: la iglesia de san Miguel (RO; EN).

No es muy común tropezarse con iglesias así en Rumanía. La inmensa mayoría de la población es cristiana ortodoxa rumana, y esto tiene fiel reflejo en cuanto a número de templos.

Pero se deja notar la gran influencia que las décadas de pertenencia a Hungría han dejado en esta ciudad. Por más que algún alcalde rumano se obstinase en hacerla olvidar, por ejemplo, haciendo pintar hasta las papeleras con los colores de Rumanía, o tapando la leyenda que reza a los pies de la estatua de un rey húngaro que nació en Cluj por otra “políticamente correcta”.

Este rey húngaro se llamó Matías Corvino, y merece la pena un repaso rápido a su biografía. Entre otras cosas, fue el hombre que sometió a “arresto domiciliario” a Vlad Tepes, aka Drácula, por pensar (erróneamente) que se iba a aliar con los turcos en su contra. Extraído de Wikipedia:

Durante su reinado, Hungría llegó a tener el mayor territorio de su historia ya que además del citado país se le sumaban Dalmacia, Bulgaria, Polonia y el sudeste de Alemania. Incluso quiso crear un imperio tan grande como el otomano y para ello conquistó el oeste de Austria (con la capital, Viena, ciudad donde residió frecuentemente), en su guerra con el aspirante Federico III y obtuvo Moravia Silesia, Lusacia (Tratado de Olomouc en 1478).

Un figura, el tal Matías. Se entiende el por qué desde las instituciones rumanas se ha tratado de ningunearlo. Tener una estatua del rey más laureado de la historia de Hungría, frente a la iglesia católica más grande del país (iglesia católica = húngaros para muchos de los rumanos), en la piata Unirii de una de sus ciudades más pujantes…

No es raro encontrar otros lugares de Cluj-Napoca que se esfuerzan en contrarrestar esa influencia de símbolos húngaros.

De hecho, el mismo nombre de la ciudad, Cluj-Napoca, con el que se quiere hacer referencia al asentamiento romano que tuvo lugar en aquellos lares, quiere hacer patentes los lazos de la ciudad con la prehistoria de Rumanía, que los rumanos unen inexorablemente a la presencia de las legiones romanas de Trajano y Adriano, por este orden, en la otrora Dacia.

Sin ir más lejos, la siguiente imagen es de un capitán de Mihai Viteazu, quemado por los nobles húngaros que habitaron Cluj en el siglo XVI.

Los habitantes de Cluj del siglo XX quieren reparar la afrenta que supuso su conversión en cenizas. Luego dirán que tiempos pasados fueron mejores…

Por su parte, Mihai Viteazu fue el primer líder “rumano”, propiamente dicho, pues fue el primero que gobernó simultáneamente sobre los principados de Valaquia, Transilvania y Moldavia. Este territorio es el germen del actual estado de Rumanía.

Paseando por cualquier calle rumana, te encuentras cosas como ésta.

Atención! Perro peligroso.

También te puedes encontrar con alguna iglesia de culto reformista rumano. Atención. Un culto que agrupa al 3.7 % de los rumanos, en datos de Wikipedia, y que se divide en 2 arzobispados.

Frente a la iglesia citada, pude admirar esta estatua de san Jorge. Curiosa su historia, os animo a leerla.

Ya el sol ascendía sin titubeos por un cielo azul resplandeciente, cuando llegué al jardín botánico de Cluj-Napoca, o, como diría un rumano, a la “gradina botanica”. No he podido resistir la tentación de compartir algo de mis vastos conocimientos del rumano, ya que me encanta como suena esa palabra. Gradina… no es tan sonora como otras, pero a mi me gusta.

Antes de llegar ya había leído sobre la fama del jardín botánico de Cluj, pero ciertamente, y obviando el hecho de que ni soy biólogo ni mis conocimientos en la materia se eleven apenas un palmo del suelo, debo decir que no la tiene mal ganada.

Cuenta con algunos invernaderos dignos de visitar, tanto por la temperatura tropical que se puede disfrutar en su interior, como por la cantidad de especies vegetales exóticas que se contemplan en ellos. Asimismo, su gran superficie exterior se ve adornada por un refrescante arroyo y una preciosa recreación de un jardín japonés. Desconozco su aproximación a la realidad del jardín japonés medio, pero dan ganas de sentarse y reflexionar un rato al pasear por él.

Desde que visité el cementerio de Sighisoara, tengo por costumbre, si la agenda y el clima tienen clemencia, dar largos paseos por los camposantos de las ciudades que visito. El de Cluj no fue una excepción.

Allí encontré la tumba de Emil G. Racovita.

También la de un tal George Muresan. Que bien podría ser abuelo o padre de otro tal Muresan, que seguro que os suena a más de uno, verdad?. Podéis comprobar que nació en Cluj.

Por otra parte, aquí os dejo una imagen que me encantó encontrarme por el cementerio.

Antes de volver a encaminarme a la piata Unirii, cerca de la cual comí y bebí abundantemente, visité un monumento a la resistencia anticomunista en Rumanía. Las imágenes hablan por si solas.

Me resulta curioso que esté coronado con una cruz. Habría que preguntarse cuál fue la actitud de la iglesia ortodoxa rumana durante la época comunista en Rumanía, y cuánto tuvo de resistencia. Lo veremos en algún post posterior, concretamente en el que os hablaré de la visita que hicimos Óscar y yo a la preciosa región de Maramures, durante la que pudimos disfrutar de Rumanía en estado puro.

March 8, 2007   8 comentarios

Una boda rumana

Uno de los acontecimientos de mi estancia en Rumanía que con más cariño recordaré será, sin duda alguna, la boda de nuestra compañera en la oficómica (te lo tomo prestado, Ale) Adriana y su actual marido, George.

Porque si ya es excitante asistir a una boda, en previsión de mover el bigote en abundancia, y siempre que no sea la de uno, no lo es menos si el enlace se produce en un país diferente, con el cambio cultural que eso conlleva.

Y si fuerte puede ser el cambio entre una boda rumana y otra española, se puede asumir que entre una boda rumana en Bucarest y otra en el campo no le va muy a la zaga. Nosotros tuvimos la gran suerte de estar en una boda rumana totalmente campestre.

Tras tomar un maxitaxi (fletado por los novios) en la bucarestina piata Obor, y dormitar durante el largo periplo camino de un pueblo entre Pitesti y Ploiesti (no recuerdo el nombre), arribamos al lugar de celebración del convite nupcial.

Lo primero que llama la atención: la boda no empieza en la iglesia. Empieza en casa de la novia, donde se dan cita todos los invitados, incluyendo padrinos y el resto del staff. Seguidamente, la novia y el novio salen juntos de la casa, reciben las bendiciones y parabienes de los invitados y realizan un par de bailes y ceremonias muy entretenidos, con donaciones por parte de los presentes.

En comitiva se marcha hacia la iglesia (ortodoxa rumana) mientras todo el pueblo se echa a las puertas de sus casas. Algunos se incorporan ya al cortejo. Otros lo harán tras la ceremonia religiosa. Pero todos moverán el bigote: todo el pueblo está invitado.

En la iglesia, más sorpresas. Nadie se sienta. Casi hora y media de pie. El calor se hace casi insoportable. Y eso para mi. No quiero ni pensar en Adriana y George, el calor que tuvieron que pasar. El curo ni lee ni canta, recita. Si cierras los ojos y tratas de no traducir nada de lo poco que tu exigüe rumano te permite, Banyú, podrías creerte escuchando un muecín cualquiera desde cualquier minarete de cualquier mezquita. Los abres.

La poca luz solar que se filtra entre las estrechas y alargadas ventanas apenas sirve para alumbrar algo más que los cirios y bombillas amarillas del interior abovedado de la iglesia. Una corona para los novios, un ritual extraño, besos a un gran libro (¿la Biblia?), ahora beben del vino, ahora comen del pan, de qué manera, ahora vuelven a besar el libro… no lo recuerdo con detalle, pero fue bastante novedoso para mi.

Al final, vuelta a casa, otra vez andando. Ahora sí que se apunta todo el pueblo. Los que no se terminan de decidir, lo hacen después de darle un par de tragos a la tuica que George va ofreciendo a todos y cada uno de los vecinos que se encuentra. Curioso.

En la casa, varias mesas alargadas colocadas en paralelo bajo una previsora carpa se disponen a recibir a los casi trescientos invitados (básicamente todo el pueblo). En un extremo, otra mesa, perpendicular a las anteriores, preside la celebración. Allí se dirigen los novios. La música comienza a sonar. La tarde empieza a suspirar moribunda. La luna hace acto de presencia en el despejado cielo de agosto (¿no he dicho que fue en agosto?).

La costumbre rumana a la hora de comer, beber y bailar en las grandes celebraciones es bastante curiosa, y bajo mi punto de vista, mucho más práctica y entretenida. ¿Qué se hace?. Muy sencillo, se sirve el primer plato o los entrantes. Se come. Se baila, se bebe. Se baila, se bebe. Se baila, se bebe… y así hasta por hora y media o dos horas. Se sirve el segundo plato. Se baila, se bebe. Se baila, se bebe. Se baila, se bebe… y de nuevo por espacio de hora y media o dos horas. Luego el postre. Y así, tras cinco horas, ya se pueden ir los gorrones que sólo querían cenar. No, ya en serio, creo que este sistema fomenta muchísimo más la convivencia y la conversación entre invitados de distintas mesas, además de que permite beber de forma mucho más saludable, sin dejar de comer en prácticamente toda la noche.

Al final, entre pitos, flautas, bailes y vinos la noche se nos fue diluyendo en un conglomerado de risas, olores, mareos y fantasía.

En la vuelta a Bucarest, el toque frikie, paramos en Petresti, el pueblo del que era oriunda Elena Ceausescu. Mia no fue la idea, pero lo cierto es que tuvo su no sé qué el momento.

Muchas gracias Adriana y George, por la invitación y la magnífica noche que pasamos. Por cierto, me ha hecho mucha ilusión volveros a ver esta semana pasada, durante la fugaz visita que hice a Bucarest.

February 19, 2007   18 comentarios