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Category — Familia

Se√Īor Chinarro – El lejano oeste

<a href="http://youtube.com/watch?v=fny_9ofhANc&#8221;">http://youtube.com/watch?v=fny_9ofhANc&#8221;</a>

March 22, 2009   4 comentarios

Mi hermana Carmen me acarició

Cuando yo ten√≠a unos d√≠as de vida y ella acababa de cumplir dos a√Īitos, al intentar llamarme por mi nombre (Juan Jes√ļs) s√≥lo le sal√≠a un sonido parecido que puede escribirse como Bany√ļ. En esos momentos, no s√≥lo estaba “bautiz√°ndome” de forma bastante m√°s efectiva que el sacerdote de la parroquia de los Escolapios que lo har√≠a en la misma fecha, sino que me acariciaba, seg√ļn los griegos, o me pon√≠a el hipocor√≠stico que gobernar√≠a mi vida. Yo sab√≠a que no pod√≠a ser s√≥lo un mote, estaba seguro de que ten√≠a un nombre mucho m√°s grandilocuente. Pues eso. Nunca una caricia dur√≥ tanto.

March 11, 2009   15 comentarios

San Juan Macías

Siempre pens√© que el d√≠a de mi Santo era el 24 de junio, festividad de San Juan Bautista. Pero hace algunos a√Īos, un amigo me dijo que se acord√≥ mi al ver en el santoral del d√≠a que se celebraba San Juan Mac√≠as. Tal es mi nombre y el de mi padre, fue el de mi abuelo, y creo que el de alguno m√°s de mis ancestros.

<a href="http://youtube.com/watch?v=-P5yj-2t4YA&#8221;">http://youtube.com/watch?v=-P5yj-2t4YA&#8221;</a>

A partir de ahora, cada 16 de septiembre será un día especial para mi.

March 1, 2009   2 comentarios

A la Plaza de San Lorenzo

El lunes pasado paseaba por Sevilla realizando gestiones varias, y tuve sensaciones muy fuertes. La de sentirte un turista en tu ciudad fue una de ellas. La otra, evocando recuerdos de mi infancia en la Plaza de San Lorenzo, son indescriptibles.

Nací viviendo mis padres ya en Montequinto, una impersonal ciudad dormitorio a las afueras de Sevilla. Mi padre sí que nació en la calle Teodosio, muy cercana a la Plaza de San Lorenzo. De ahí nuestra filia por la Virgen de la Soledad de San Lorenzo. De él aprendí a quererla, y con él he hecho estación de penitencia a la Catedral muchas Semanas Santas.

El ambiente de la Plaza es fant√°stico. Entre semana, por las ma√Īanas, las amas de casa, los parados y los jubilados se agrupand en los bancos y en los bares para desayunar juntos y comentar la actualidad del barrio, la ciudad, el pa√≠s. F√ļtbol y pol√≠tica son las estrellas de los debates populares. Hay cosas que nunca cambiar√°n.

El bar en el que desayun√© ayer, el que despert√≥ gran parte de los recuerdos que me emocionaban, se llama El Sardinero. Supongo que en honor de la playa santanderina, pero no puedo confirmar este extremo. Recuerdo la tensa espera cada S√°bado Santo, cuando todav√≠a no era lo suficientemente hombre (seg√ļn mi padre, yo tengo mis dudas) como para realizar el recorrido entero de la Hermandad de la Soledad. Las im√°genes de mi madre, mis tres hermanas y mis abuelos se confunden con las interminables hileras de nazarenos. T√ļnica blanca, c√≠ngulo, manguitos, escapulario y antifaz negros. Cruces marrones. Mi padre, reconocible por los pies, la mirada y un lev√≠simo saludo con la mano. La sonrisa y la emoci√≥n del momento. Emoci√≥n¬†de muy dif√≠cil¬†descripci√≥n.

Las pelotas de trapo en los recuerdos de mi padre, los se√Īores con traje gris y sombrero, los carros de caballo, y un coche cada dos horas. Todo est√° atrapado en la Plaza de San Lorenzo. Las calles Conde de Barajas y¬†Cardenal Sp√≠nola la desahogan de tanta magia. Los √°rboles de la misma dejan pasar los rayos del sol sevillano justos para poder disfrutar de la cervecita¬†de media tarde, esa hora en la que el mundo se para, y el alma¬†efect√ļa su diario simulacro de¬†descanso eterno.

Y, ya a las 0:00 de la noche de cada Domingo de Resurrecci√≥n, el dolor y la magia se funden, el arte y el coraz√≥n de un pueblo se mezclan para generar una estampa irrepetible, la de Mar√≠a Sant√≠sima en su Soledad llegando a su barrio, a su casa. Las luces de la plaza se apagan, las saetas comienzan a resonar entre sus muros, los nazarenos asisten at√≥nitos ya desde dentro de la parroquia de San Lorenzo. La gente, privilegiada, desde la misma plaza, los m√°s afortunados en las primeras filas. El esfuerzo de los costaleros ti√Īe de dolor los agudos y graves de las gargantas de los maestros saeteros.

Quince minutos despu√©s, cuando la imagen de Mar√≠a descanse en el templo y las puertas del mismo se cierren, los creyentes (no todos, los m√°s supersticiosos) se acercar√°n a ellas y las tocar√°n, embargados a√ļn por la emoci√≥n, como compromiso de estar all√≠ de nuevo al a√Īo siguiente. Y como petici√≥n.

February 11, 2009   4 comentarios

Un dolor eterno

En una de las pel√≠culas de El Se√Īor de los Anillos hay una escena sobrecogedora. El rey de Rohan se lamenta frente a la tumba de su difunto hijo, diciendo algo as√≠ como: “ning√ļn padre deber√≠a sobrevivir a sus hijos”.

En ese momento traté de imaginar el inmenso dolor que se debe sentir en una situación así, y aunque obviamente no me acerqué ni de lejos, me sentí traspasado por una tristeza muy profunda.

Hoy, en el metro, he le√≠do un extracto de una novela del fallecido Francisco Umbral, el cual tuvo que sufrir dicha circunstancia, con el agravante de que su hijo era el √ļnico que ten√≠a. Quiero compartirlo con vosotros, por si no lo conoc√≠ais.

S√≥lo encontr√© una verdad en la vida, hijo, y eras t√ļ. S√≥lo encontr√© una verdad en la vida y la he perdido. Vivo de llorarte en la noche con l√°grimas que queman la oscuridad. Soldadito rubio que mandaba en el mundo, te perd√≠ para siempre. Tus ojos cuajaban el azul del cielo. Tu pelo doraba la calidad del d√≠a. Lo que queda despu√©s de ti, hijo, es un universo fluctuante, sin consistencia, como dicen que es J√ļpiter, una vaguedad nauseabunda de veranos e inviernos, una promiscuidad de sol y sexo, de tiempo y muerte, a trav√©s de todo lo cual vago solamente porque desconozco el gesto que hay que hacer para morirse. Si no, har√≠a ese gesto y nada m√°s.

Qu√© est√ļpida la plenitud del d√≠a. ¬ŅA qui√©n enga√Īa este cielo azul, este mediod√≠a con risas? ¬ŅPara qui√©n se ha urdido esta inmensa mentira de meses soleados y campos verdes? ¬ŅPor qu√© este vano rodeo de la muerte por las costas de la primavera? El sol es s√≥rdido y el d√≠a resplandece de puro in√ļtil, alumbra de puro vac√≠o, y en el cabeceo del mundo bajo un viento banal s√≥lo veo la obcecaci√≥n vegetal de la vida, su torpeza de planta ciega. El universo se rige siempre por la persistencia, nunca por la inteligencia. No tiene otra ley que la persistencia. S√≥lo el tedio mueve las nubes en el cielo y las olas en el mar.

Francisco Umbral – ‚ÄúMortal y Rosa‚ÄĚ, 1975

January 14, 2009   8 comentarios