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Sobre el Kindle de Amazon


Finalmente caí. Hace exactamente seis días me llegó el Kindle de Amazon a casa. Lo primero que hice fue comprar los Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós, y empezar a leer ávidamente. A día de hoy ya he leído el primero, Trafalgar, y estoy a mitad del segundo, La corte de Carlos IV.

Me gustaría dejar bien claro que era bastante escéptico sobre las bondades del dispositivo. Todas las referencias que había leído o escuchado por parte de propietarios de Kindle eran positivas. Pero viendo la pobremente iluminada pantalla, esa triste y grisácea interfaz y la parsimonia a la hora de responder, no podía menos que sorprenderme ante la tenaz defensa que de tales características hacían sus propietarios.

Casi una semana después de su adquisición, me doy cuenta de que esas características son precisamente su punto fuerte. Todas están encaminadas a hacer del Kindle un muy buen lector de libros electrónicos. Posiblemente el mejor en el mercado: es un dispositivo específicamente diseñado para hacer una sóla cosa, y la hace mejor que ningún otro.

A día de hoy no me cabe ninguna duda de que he hecho una compra magnífica y se lo recomiendo a todo el mundo. Seguiré comprando libros de papel, sobre todo técnicos, pues me gusta hacer anotaciones y tenerlos junto al ordenador para hacer consultas (ya lo sé, queda un poco extraño teniendo Internet a un par de clics).

Asusta lo mucho que ha cambiado el mundo en los últimos quince años. Llevar una completa biblioteca en tu bolsillo de tal manera que ningún rato pueda ser denominado como muerto: menudo privilegio. Yo no sé a vosotros, pero a mi, sin parecerme una mala idea regalar portátiles a los críos, me parece que sería mucho más útil regalarles un Kindle en cuanto aprendan a leer… parece que hasta se pueden leer cómics en el mismo.

Buenos tiempos.

PD: he dejado de actualizar esta sección, a partir de ahora mantendré mi lista de lecturas en mi perfil de aNobii [visto en Rosápolis].

4 comments

1 Diego Pino García { 01.25.12 at 1:29 }

Comparto el entusiasmo. Yo lo compré hace 1 año y no he dejado de usarlo desde entonces, señal positiva de que es un producto útil. Cuando lo compré estaba leyendo un tochazo de 500 páginas que se me hacía inmanejable cuando lo leía un rato antes de dormir. Valoro la ligereza del Kindle y no hecho de menos pasar páginas. Y lo mejor del Kindle es que sigue siendo como leer un libro.

Gobernator ya había comentado que quería que todos los niños de California tuvieran un libro electrónico, más o menos por la época en la que Zapatero había anunciado portátiles para los escolares. El problema es que los políticos no entienden de tecnología (ni de casi nada), ellos oyen ruido y allá van, siempre tratando de colgarse alguna medalla.

2 Luisete { 01.25.12 at 17:20 }

Comprar? Juraría que es relativamente encontrarlos gratis (no sé si en el proyecto Gutemberg, por eso de que ya están libres de derechos :))

Eso sí, el nuevo Kindle tiene pinta de ser una gozada, lo he visto en directo y ciertamente es una pasada, pequeñito, sencillo y eficiente para lo que se espera de él.

Yo me quedo con el iPad antes que con el Kindle, pero vamos, mi experiencia lectora últimamente también va por ahí, mucho digital y nada o casi nada en papel…

Banyú reply on January 25th, 2012 17:45:

Pero hombre, yo también me quedo con el iPad, para todo lo que se puede hacer con él. Para pegarme cuatro horas leyendo en un banco en un parque, me quedo con el Kindle.

3 Luisete { 01.25.12 at 17:52 }

Bueno, quizás el iPad me haya maleado mucho, pero incluso para estar 4 horas leyendo en un parque, también prefiero el iPad.

Está claro que tienes más distracciones, pero todo depende, creo, y mucho, del tipo de cosas que leas. Libros de fotografía, por ejemplo, de estos que te cuentan como usar paso a paso tal o cual herramienta, o simplemente que muestran fotos o ilustraciones o cosas similares, o libros con recetas de cocina, en un Kindle en blanco y negro pierden su razón de ser.

Aunque en algún caso me he tenido que comprar alguno de esos libros en papel porque no existen versiones digitales, y mira que me toca las narices…