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De la relación entre Twitter y Facebook, o del por qué no estoy en Facebook más de media hora diaria, aunque muchos piensen que estoy enganchado


Creo que el título lo dice ya todo (o casi). Me veo en la obligación de escribir este post en respuesta a las múltiples acusaciones de ser un enganchado al Facebook recibidas desde las personas de mi mundo que podríamos definir como 1.0 (o sea, para la gente que no se pasa tantas horas al día delante de un ordenador).

Aquí y ahora quiero aclarar que le dedico muy poco tiempo diario a Facebook. Es más, entro  en lapsos temporales de cinco minutos como máximo, un par de veces al día. Ni siquiera subo mis fotos a Facebook, sino que lo hago a mi cuenta en Flickr. A Facebook subo de vez en cuando alguna que otra foto, pero pocas, y desde el iPhone.

¿Cómo es posible que actualice mi estado tantas veces?, muy sencillo: gracias a Twitter. Os dejo un vídeo para que sepáis lo que es Twitter.

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“Ok, me da igual Facebook o Twitter, el caso es que estás todo el día enchufado”.

Sí, más o menos. Soy ingeniero informático, trabajo con ordenadores, y en mi tiempo libre gran parte de las actividades con las que más disfruto implican el uso de ordenadores. Conozco a muchísima gente con las mismas características, y se da el caso de que disfruto comunicándome con ellos. Twitter es otra de las nuevas formas de comunicación que de momento es un poco extraña para la gente 1.0. Pero el consumo temporal que Twitter requiere va de diez minutos a diez horas diarias, en función del usuario y su forma de interacción con la herramienta.

En mi caso, lo uso bastante poco de lunes a viernes, sólo me conecto, escribo lo que estoy haciendo en ese momento (desde escuchar una canción a lo que estoy cocinando, pasando por dar los buenos días y las buenas noches), me desconecto y sigo con lo que estaba haciendo. Prácticamente no interacciono con otros twitteros, si no me han escrito. Esto es así porque mi trabajo me consume de lunes a viernes. El blog, de hecho, lo actualizo cada tarde-noche en casa para el día siguiente, o los fines de semana si tengo ganas de escribir. Este post, sin ir más lejos, lo estoy escribiendo durante el descanso del partido Sevilla – Valencia (sábado noche, de 22 a 0).

Lo que ocurre es que las nuevas herramientas que están surgiendo en la web, cuya finalidad última es la de comunicar a las personas de forma más eficiente se comunican (en la mayoría de los casos) entre si. Así, cada vez que entro en Twitter y escribo lo que estoy haciendo en ese momento, mi cuenta en Facebook se actualiza instantáneamente.

Imagino que el que quiera seguir pensando que me acuesto con Facebook (como me han llegado a decir) lo seguirá pensando. Pero aquí tiene una explicación muy sencilla.

Os animo además a probar Twitter, es una herramienta muy poderosa y con múltiples posibilidades, despierta odios y amores eternos, y ha conseguido crear una comunidad fiel como pocas, a pesar de los múltiples fallos en el servicio.