De cómo ser atacado por una horda de patitos asesinos en una preciosa mañana de domingo junto al puente de Triana
Pues eso, ya no puede uno ni parar en mitad de un paseo matutino de domingo en bicicleta para leer junto al puente de Triana sin que aparezcan veinte patos en el rĂo, en la lejanĂa, fijando en ti sus malsanos puntos de mira. Se van acercando lentamente y terminan rodeándote con propĂłsitos probablemente deshonestos. TodavĂa no sĂ© cĂłmo tuve el valor de guardar el libro, sacar la cámara, grabarlos y salir de allĂ sin ser atacado. Creo que tuve suerte y terminaron fijando su objetivo en el señor que habĂa a mi izquierda.
septiembre 14, 2008 10 comentarios






