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El paro según Will Smith y Javier Bardem

Por Carlos Salas:

Ya que algunas empresas están haciendo recortes de personal, sería bueno recordar algunas películas que nos dan hábiles consejos para afrontar esa lamentable situación. Les voy a proponer dos: una es norteamericana; otra, española. En las dos habla el inconsciente colectivo, pero, claro, cada una da un mensaje diferente.

La primera es En busca de la felicidad. Protagonizada por Will Smith, expone el caso verdadero de un hombre de raza negra llamado Chris Gardner, que en los años ochenta apenas podía sobrevivir vendiendo maquinaria médica. En la película, Gardner pasa tantas dificultades económicas que su mujer decide abandonarlo. De modo que el protagonista se queda sin esposa y sin dinero. Y con un hijo pequeño.

Entonces, una firma de bolsa llamada Dean Witter le ofrece la oportunidad de entrar en un curso de entrenamiento. Si lo supera, podrá formar parte de la firma. Gardner pone todos sus esfuerzos para convertirse en corredor de Bolsa y se empapa de la biblia de broker que le proporciona Dean Witter. Estudia en sus horas libres y trata de captar clientes para la firma. Cuando va a realizar una visita importante, su jefe le pide que le aparque bien el coche y Gardner no tiene más remedio que acudir a la cita en el coche de su jefe. Pero llega tarde y al salir a la calle, ve que el coche tiene una hermosa multa en el parabrisas.Aquí es donde empiezan los problemas de Gardner pues debe pagar la multa de su bolsillo y quedarse con poco dinero. Después, le llega una carta de Hacienda en la cual le comunican que le han requisado sus fondos por deudas pendientes. A continuación, el casero le expulsa de su humilde morada porque lleva muchos meses de retraso en el alquiler.

A Gardner no le queda más remedio que dormir con su hijo en los aseos del metro o de estaciones de tren. Trata de vender un pequeño escáner médico que aún mantiene, pero el aparato se estropea.Gardner está tan arruinado que decide acudir al socorro social y duerme con su hijo en albergues para sin techo. Lo peor es que cada mañana debe abandonar el albergue, llevar a su hijo al colegio y volver antes de las cinco de la tarde para conseguir cama. A veces no lo consigue y se ve obligado a acudir a las estaciones de trenes para pernoctar, si es que pernoctar consiste en echar unas cabezaditas entre váteres, olores y miasmas humanas.

Cada mañana, el protagonista entra en la oficina con la maleta donde guarda todos sus enseres así como con el traje de repuesto.Allí vemos cómo se las ingenia Will Smith para aprovechar el tiempo: no bebe agua para no tener que ir al baño, no toma descansos y está pegado al teléfono todo el día. Por la noche, ya que en el albergue se apagan pronto las luces, Gardner acerca el libro a la ventana para seguir aprendiendo sobre la profesión a la caprichosa luz de las farolas callejeras que entra por la ventana.

Llegado casi el final, la firma de intermediación bursátil hace un examen de acceso a los chicos que han estado de prácticas y Gardner consigue su empleo. Los albergues y los sandwiches fríos se han acabado de una vez.

La historia es verdadera porque hoy Gardner es dueño de Gardner Rich, una firma de bolsa que le ha convertido en multimillonario.Hace negocios por todo el mundo y dedica buena parte de su fortuna y sus esfuerzos a ayudar a los pobres. La película está basada en su autobiografía The pursuit of happyness, un título que contiene un error de ortografía a propósito, porque es el nombre de la guardería de su hijo (happiness es con i latina). En la portada del libro aparece el mismo Gardner con su hijito. (Pueden consultar su página web en http://www.chrisgardnermedia.com)

Y ahora la versión española. Se titula Los lunes al sol, lo cual ya dice bastante de la moraleja que encierra. Protagonizada por el soberbio Javier Bardem, este filme narra la historia de un grupo de trabajadores de la industria naval que se quedan en paro. El escenario donde se desarrolla casi toda la película es un bareto. Allí se reúnen los desempleados para lamentarse del sistema, de la competencia de los coreanos que fabrican barcos más baratos, y de la porquería de mundo en que les ha tocado vivir. Y para quejarse de lo poco que reciben de su seguro de desempleo.

Según una crítica de esta obra que encontré en una web educativa catalana, «vemos el coste de la falta de alternativas válidas para un sector de la población donde la inestabilidad y las leyes que rigen el progreso mutan hacia la deshumanización de los espacios laborales».

Quizá uno de los momentos de lucidez de esta película es cuando los parados hablan con un compañero de la naval, reconvertido en vigilante jurado, quien les reprocha que se conformen con quejarse y que no busquen salidas a su situación. Pero el vigilante casi queda de malo de la película. La película ganó en 2002 cinco premios Goya, entre ellos el de Mejor Director y Mejor Película.

Cuando vi la película española, me pregunté si se estrenaría en Estados Unidos, y si la comprenderían los norteamericanos.¿Qué hacen en el bar?¿Por qué no salen a buscar empleo? ¿Por qué toman el sol? Es más, creo que ni siquiera las mujeres españolas entenderían bien la película, pues en la misma situación, ellas hacen cualquier cosa para sacar adelante las familias en lugar de estar tomando cervezas en el bar.

En comparación con la vida simulada de los protagonistas de la cinta española, la vida de Gardner fue aún más dura en la realidad.Su padre le abandonó y la familia tuvo que convivir con un padrastro violento y alcohólico. Chris Gardner, que hoy tiene 54 años, vivió una infancia miserable en centros de acogida. Para sobrevivir, sólo pudo aferrarse a un consejo de su madre: «Confía en ti mismo.La caballería no va a venir a salvarte».

Esa filosofía coincide con uno de los mejores momentos de la película, cuando Will Smith escucha una canción gospel ejecutada por Glide Ensemble que representa la visión americana de la vida.«Señor, no muevas la montaña, sino ayúdame a escalarla».

julio 12, 2008   5 comentarios